Barajar la fachada: Uso práctico de la aleatorización
La fachada de una casa adosada, de no más de 19 pies de ancho y 38 de alto, es bastante fácil de manejar. Sólo hay un número determinado de ventanas y tipos de material en la pared de una vivienda bifamiliar. Pero las cosas pueden descontrolarse rápidamente, ya que los edificios son a veces bastante grandes. Demasiadas aberturas y materiales variados traen el caos al cerebro, pero el orden estricto crea monolitos compuestos por patrones mundanos. En este estudio, barajamos la fachada de un edificio con un juego de manos, con la esperanza de romper el monolito manteniendo el orden del proyecto.
El objetivo del ejercicio es producir un número incontable de iteraciones del diseño de la fachada sin dibujar manualmente cada una de ellas. Para ello, buscamos ayuda en las herramientas informáticas. Estas herramientas pueden intercambiar objetos a la velocidad de la luz mientras generan conjuntos de números pseudoaleatorios. Por lo tanto, la parte más importante para nosotros es el marco inicial.
La clave para construir una herramienta de diseño experimental es destilar las cosas a formas simples. Este marco es una representación aproximada del edificio porque la única información que buscamos aquí son las variaciones de las fachadas. En primer lugar, se configura una rejilla como pieza estática para alojar los componentes de la fachada. Los componentes, o módulos, que se ensamblarían en la rejilla son simples caras que muestran una convexidad y concavidad variables. Establecimos cuatro tipos de módulos que se barajan, y mantenemos un módulo de esquina estable para anclar el borde de la fachada.
La eficacia de la herramienta computacional es su poder de asociación. La cuadrícula está convenientemente configurada para que cada celda pueda contener un número, o una clave. Como cada módulo se asigna de 0 a 4, la herramienta identificaría cada clave de la cuadrícula y ubicaría cada módulo en consecuencia.
Este sencillo ejercicio resolvió la preocupación por el trabajo manual en el proceso de diseño. Proporcionó opciones que, de otro modo, serían demasiado exhaustivas de explorar. No cabe duda de que herramientas como ésta pueden ayudar a los diseñadores, pero el ajuste manual sigue siendo necesario antes y después de este ejercicio. Al final, los ojos y el cerebro de los diseñadores siguen siendo lo más importante.