Cómo pintar fácilmente una lavadora y una secadora
Una forma de mejorar el aspecto de los electrodomésticos y herramientas es pintarlos. Como muchos de estos electrodomésticos están hechos de metal, pintarlos puede resultar un poco complicado.
Esto se debe a que pintar metales es diferente a pintar otras superficies.
A diferencia del yeso y la madera, la pintura no se adhiere bien a las superficies metálicas. Además, el metal es propenso a reacciones químicas como la oxidación.
Por eso, es esencial utilizar pintura especialmente formulada para metales, a fin de controlar la intemperie y la oxidación y garantizar que la pintura se adhiera bien.
Tipos de pintura para metal
Las pinturas para metal pueden ser al aceite o al agua, en spray o a brocha. Aunque la pintura al óleo puede ser más difícil de trabajar, sus resultados son más duraderos. En cambio, las pinturas acrílicas al agua son más fáciles de trabajar pero más difíciles de encontrar en spray, sobre todo para exteriores.
Aquí puedes ver cómo funcionan los dos tipos de pintura.
Pintura en spray
Es la pintura más fácil de usar para pulverizar metal. Funciona bien en objetos metálicos con muchos contornos, como vallas de hierro forjado, barandillas o incluso muebles de jardín. Sin embargo, las pinturas en aerosol no producen acabados lisos ni uniformes como las pinturas a brocha. También es posible que tenga que dar varias capas antes de conseguir el acabado deseado.
Una buena ventilación y un respirador son cruciales cuando se utiliza este tipo de pintura. La mayoría de las pinturas en aerosol son a base de aceite; encontrar una pintura en aerosol a base de agua puede ser difícil.
Pintura con pincel
Utilizar una brocha para pintar tus electrodomésticos u objetos metálicos puede llevar bastante más tiempo, pero el acabado es más liso y duradero que el de los botes de spray. Existe una gran variedad de pinturas al agua y al aceite para aplicar con brocha.
Preparación
El uso de una imprimación es crucial a la hora de pintar metales si quieres obtener buenos resultados. Si la superficie metálica se ha pintado anteriormente, debes eliminar la pintura vieja. También tienes que limpiar el metal de suciedad, grasa y restos con un estropajo, papel de lija o un cepillo de alambre.
Si la superficie es lisa y no tiene imperfecciones, tendrás que frotarla con papel de lija para que la imprimación se adhiera fácilmente. El papel de lija o el estropajo también ayudarán a eliminar cualquier imperfección metálica.
Consideraciones de seguridad
La seguridad es primordial cuando se emprende un proyecto de bricolaje. Utiliza una mascarilla antipolvo o de respiración, guantes y gafas protectoras. Trabaje en una zona bien ventilada para minimizar los efectos de la pintura. Cuando elimine el óxido con una herramienta rotativa de alambre, lleve tapones para evitar daños en los oídos.
Requisitos
Herramientas
- Tapones para los oídos
- Googles
- Almohadillas
- Trapos
- Mascarilla antipolvo o respirador
- Cepillo de alambre o taladro con cepillo de alambre
- Pincel de cerdas naturales (opcional)
Materiales
- Acetona
- Pintura acrílica al agua o pintura al óleo para metal
- Eliminador de óxido (opcional)
- Alcohol mineral (opcional)
Instrucciones
1. Identifique el metal
Al igual que al pintar cualquier otra superficie metálica, es esencial identificar el metal del que están hechas la lavadora y la secadora antes de pintarlas. Cada metal requiere una imprimación diferente. Las dos distinciones principales son los metales ferrosos (a base de hierro) y los no ferrosos.
Los metales ferrosos son el hierro fundido, el acero y el hierro forjado. Al tener una base de hierro, los metales ferrosos son susceptibles de oxidarse. Si la zona estaba previamente pintada, es probable que notes signos de óxido en la pintura desconchada.
Los metales no férreos incluyen el zinc, el cobre, el aluminio y el acero inoxidable. Estos metales utilizan una imprimación distinta de la que se emplea para los metales ferrosos. Para los metales ferrosos tratados con una fina capa exterior de zinc para evitar la oxidación, puede utilizar la misma imprimación que para los metales no ferrosos durante el proceso de imprimación.
2. Eliminar la pintura vieja y el óxido
Con un cepillo de alambre, retira la pintura suelta o descascarillada, asegurándote de eliminar la mayor cantidad posible de óxido superficial en el proceso.
Si observas que un cepillo de alambre manual no es eficaz, considera la posibilidad de utilizar una parrilla acoplando un accesorio de cepillo de alambre para parrilla. Esto es especialmente cierto para superficies muy degradadas.
Si el óxido se ha extendido profundamente en la superficie del metal, sumerge el objeto en un producto adecuado para eliminar el óxido y sigue las instrucciones del fabricante para eliminarlo. Una vez que hayas eliminado el óxido, limpia la superficie con un paño limpio y húmedo para eliminar cualquier resto de óxido, polvo o suciedad.
Limpia el metal con un trapo humedecido en acetona para eliminar los restos de grasa. Una vez seca la acetona, es hora de frotar.
3. Lijar el metal

Una vez que hayas limpiado la pintura y frotado el metal hasta dejarlo liso, utiliza un estropajo para frotar a lo largo del metal. Esto grabará la superficie del metal, permitiendo que la imprimación se adhiera mejor.
No suele ser necesario lijar toda la superficie a menos que el metal esté muy corroído. Cuando se trabaja con metal galvanizado, el lijado completo puede eliminar la capa de zinc y hacer que el metal sea aún más susceptible a la oxidación en el futuro.
4. Imprimar el metal

Como ya se ha dicho, es fundamental imprimar el metal antes de pintarlo. Evitará que el óxido traspase rápidamente la nueva pintura. La imprimación también aumenta la eficacia de la pintura, ya que facilita su adherencia al metal.
Si no has podido eliminar todo el óxido del metal en el paso anterior, puedes recubrirlo con una imprimación de cromato de zinc especialmente formulada para recubrir el óxido.
Una vez que hayas recubierto la superficie con esta imprimación, aplica una segunda capa de imprimación autograbante. La imprimación debe estar indicada para el tipo de metal que tengas, ya sea férrico o no férrico, e incorporar un componente autograbante.
Asegúrate de leer la etiqueta de la pintura para confirmar que los metales son la superficie prevista. Por último, tienes que comprobar que la imprimación es compatible con la pintura que piensas utilizar, ya que, al igual que las pinturas, las imprimaciones pueden ser al aceite o al agua.
Sigue al pie de la letra las instrucciones de la pintura de imprimación, ya que los tiempos de secado y curado varían. Alejarse de las instrucciones podría arruinar todo el proceso. Si vas a utilizar el metal o el equipo en el exterior, aplica dos capas de imprimación para retrasar el proceso de oxidación del metal.
5. Aplique la pintura

Si te estás preguntando si utilizar una brocha o pintura en spray para tus superficies metálicas, utilizar un bote de pintura en spray es la forma más sencilla de pintar dichas superficies. Aunque es más rápido, no crea un acabado liso ni de alta calidad.
Aquí tienes una guía sobre cómo utilizar pintura en spray:
I. Agita bien el bote para mezclar la pintura.
II. Sujeta el bote a una distancia de entre 15 y 20 cm del objeto metálico que quieras pintar. Así evitarás que la pintura se acumule. Empieza a pulverizar el metal con movimientos largos y de barrido (no lo mantengas en un punto durante demasiado tiempo). Si observa que gotea demasiado durante el proceso de pulverización, limpie la pintura y vuelva a empezar el proceso.
III. Para obtener resultados óptimos, aplica tres capas finas de pintura en spray y déjalas secar antes de aplicar la cuarta capa.
IV. Si utilizas pintura al óleo, puedes combinar la pintura en spray con pintura a brocha para conseguir un acabado más duradero. Al pintar el objeto metálico se crea una superficie más gruesa que probablemente durará más tiempo.
Para pintar con pincel, sigue las siguientes instrucciones:
I. Mezcle la pintura siguiendo las instrucciones del fabricante que figuran en el folleto o en la etiqueta que se adquiere con la pintura. Si la pintura sigue pareciendo demasiado espesa, es posible que tenga que utilizar alcohol mineral para diluirla.
II. Una vez que la pintura haya alcanzado la consistencia deseada, utiliza un pincel de cerdas naturales de alta calidad para pintar una capa fina sobre el objeto. Consejo profesional: Las pinturas al óleo tienen un acabado seco y suave, por lo que no tendrás que preocuparte por las pinceladas cuando la pintura se seque si utilizas un pincel de cerdas naturales de alta calidad.
6. Deja curar la pintura
Una vez que hayas pintado el metal, tardará entre 36 y 48 horas en curarse. Durante el secado, asegúrate de que el objeto esté en una zona bien ventilada a la que no llegue la luz solar directa ni temperaturas extremas.
Cuándo acudir a un profesional
Si tus objetos tienen una cantidad extrema de óxido, puede que necesites contactar con un pintor profesional para que los examine y vea si el metal es salvable o si se pueden restaurar.
Puedes llevar tu lavadora y otros equipos metálicos a un taller de carrocería para que les hagan un trabajo profesional. Aunque es probable que obtengas un acabado de alta calidad de los contratistas profesionales, puede resultar un poco costoso.